¿QUIÉN DEBERÍA GESTIONAR REALMENTE UNA DENUNCIA INTERNA?
Cuando una organización implanta un canal de denuncias suele designar un responsable del Sistema Interno de Información. Sobre el papel parece una decisión sencilla.
Pero cuando llega una comunicación relevante comienzan a aparecer preguntas mucho más complejas.
¿Debe investigarla Recursos Humanos?
¿El Compliance Officer?
¿El administrador?
¿Un director de departamento?
¿Y si la denuncia afecta precisamente a alguno de ellos?
En muchas empresas esta situación provoca un problema difícil de resolver: la persona llamada a gestionar el expediente puede encontrarse condicionada por relaciones jerárquicas, vínculos personales o incluso por formar parte de los hechos denunciados.
La independencia deja entonces de ser una cuestión teórica para convertirse en un elemento esencial de la credibilidad del procedimiento.
A ello se suma otra dificultad: gestionar correctamente una denuncia exige conocimientos jurídicos, capacidad organizativa, control documental y experiencia en procedimientos internos. No basta con conocer la normativa; es necesario saber conducir un expediente con rigor, confidencialidad y trazabilidad.
Esto no significa que todas las empresas deban crear departamentos especializados.
Pero sí invita a reflexionar sobre si la estructura actual está realmente preparada para afrontar una situación delicada con las debidas garantías.
Cada vez son más las organizaciones que optan por separar claramente dos funciones:
- la toma de decisiones, que continúa correspondiendo a la Dirección; y
- la gestión técnica y procedimental del expediente, que puede apoyarse en profesionales externos e independientes.
En el próximo artículo analizaremos cómo este modelo de apoyo externo puede ayudar a reforzar la seguridad jurídica y organizativa de la empresa sin alterar el papel de la Dirección.




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