Su empresa ha cambiado, ¿y su estructura societaria?
Las empresas familiares evolucionan. Sus estructuras societarias, no siempre.
Es habitual que un proyecto empresarial comience con una única sociedad y que, con el paso de los años, aparezcan nuevas actividades, nuevas compañías, inversiones inmobiliarias, acumulación de liquidez, participaciones en otros negocios o la incorporación de una nueva generación.
Cada decisión puede haber tenido sentido en el momento en que se adoptó. El problema aparece cuando, años después, observamos el conjunto.
La pregunta entonces es sencilla:
Si hoy tuviéramos que diseñar desde cero la estructura de nuestro grupo empresarial, ¿la haríamos exactamente igual?
Las estructuras también envejecen.
Una estructura societaria no es buena o mala en abstracto. Es adecuada o inadecuada para una determinada realidad empresarial.
Una estructura diseñada para un empresario con una única actividad puede dejar de ser la más apropiada cuando existen varias sociedades, patrimonio relevante, nuevos proyectos de inversión o diferentes miembros de la familia incorporados a la propiedad o gestión.
También pueden haber cambiado los objetivos.
Quizá hace diez años la prioridad era crecer. Hoy puede ser separar riesgos, reinvertir beneficios, preparar una adquisición, ordenar el patrimonio empresarial, facilitar una futura venta o preparar el relevo generacional.
La estructura debería acompañar esa evolución.
Algunas señales que justifican una revisión.
Conviene plantearse un análisis cuando existen varias sociedades participadas directamente por los miembros de la familia; cuando distintas actividades y activos conviven dentro de una misma compañía; cuando el grupo ha acumulado recursos que pretende destinar a nuevas inversiones; o cuando se aproxima una decisión relevante sobre crecimiento, desinversión o sucesión.
No significa necesariamente que haya que reestructurar.
Significa que merece la pena comprobar si la estructura existente continúa siendo coherente con la empresa actual y con la empresa que queremos construir.
Reestructurar no significa complicar.
Una reestructuración bien diseñada no debería perseguir crear más sociedades ni estructuras artificialmente complejas.
En muchas ocasiones ocurre precisamente lo contrario: permite racionalizar, ordenar y simplificar una realidad empresarial que ha ido creciendo de forma orgánica.
El objetivo debe ser que la estructura jurídica refleje mejor la realidad económica del grupo y facilite sus decisiones futuras.
Primero la empresa. Después la estructura.
En MJ&A entendemos que una reestructuración debe comenzar por comprender el negocio, la familia empresaria y sus objetivos.
Solo después puede determinarse cuál es la estructura societaria adecuada y qué operaciones jurídicas y fiscales permitirían alcanzarla.
Su empresa probablemente no es la misma que hace diez años. Su estructura societaria tampoco debería darse por definitiva.
Si quiere analizar si la estructura actual de su grupo continúa siendo adecuada, puede contactar con nuestro equipo especializado en reestructuraciones empresariales.
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En MJ&A somos asesores fiscales y contables con oficinas en Alcoy.
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RAFAEL MOYA JOVER
CEO Y ABOGADO




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